Hoy en la vida de una traductora (título provisional)

¡Hola!

Han pasado años desde la última vez que compartí algo contigo (¡la foto que aparece en la columna es de hace 7 años!). Ahora lo hago con un buen pretexto, y es el de contarte una anécdota que recordé con un tuit que se compartió muchísimo dentro del sector traductor de habla hispana.

Hace unos años, trabajé en cierta institución gubernamental que se dedica a promover la cultura y las artes en mi ciudad de origen. Mi puesto era el de community manager, pero al ser traductora de profesión, podía colaborar con más tareas que las de animar la comunidad virtual e invitarla a los eventos organizados casi todos los días. No obstante, al tener más desarrollada la habilidad de investigar y reflexionar antes de dar cualquier paso, obviamente me tardaba más en lo que se refería a traducciones y redacciones.

Pues bien, en algún momento me tocó hacer transcripción y traducción de una entrevista a un bailarín neoyorquino. Su acento era complicado de entender (no tenía la práctica que ahora poseo), por lo cual mi tarea se retrasó un poco más de lo previsto. Además, hay que sumar el resto de mis funciones, por lo cual me tardé unos cuantos días más. Al paso de ese tiempo, me encontré a uno de los funcionarios de dicha institución. Me saludó y me preguntó por esos subtítulos, a lo cual contesté que estaba en ello, que esa tarde quedaban.

¡Cuál fue mi sorpresa que el señor no solo me interrumpió, me contestó “pero eso de traducir es solo convertir palabritas, eso no te debe tomar más de media hora”!

Levanta la mano 🙋🏻 si quedaste igual que los del GIF. O deja cualquier emoji de sorpresa.

En ese entonces, era una traductora y entusiasta del marketing digital principiante y muy ingenua. No sabía defenderme ni defender mi profesión como lo hago ahora. ¿O habrá sido el shock de lo que dijo que me dejó sin palabras?

A decir verdad, sentí muchas emociones, ninguna de ellas ni remotamente positiva. Solo contesté que los subtítulos quedarían lo más pronto posible. No recuerdo qué pasó después, supongo que las sensaciones de sorpresa e impotencia abarcaron el resto de mi día.

Pero viendo en retrospectiva, concluyo que lo único que nos queda es seguir haciendo lo que nos corresponde: hacer que nuestro trabajo siga hablando por sí mismo y seguir aportando al gremio; dejar a un lado la prepotencia, la frustración, el orgullo y otras emociones negativas que aparecen a diario en distintos espacios en redes sociales para profesionales de la traducción e interpretación; compartir en lugar de dividir.

No prometo nada en cuanto a mi próxima entrada, pero tengo temas anotados que me gustaría abordar en este espacio y espero que nos leamos pronto.

¿Qué opinas de la anécdota que te compartí? ¿Cómo has arreglado alguna situación similar que te haya ocurrido?

¡Te leo en los comentarios!

¿Por qué estudiar traducción? Las cuatro razones más frecuentes

welcome_website_0_zpsocjuut5xImagen vista en Language Institute / University of Wisconsin – Madison ©

Estás interesado(a) en estudiar la carrera y tienes un motivo bastante poderoso (o dos, o quizás varios) para justificar el interés que persigues en la traducción profesional desde uno o más idiomas.

Antes de dar el gran paso, te recomiendo reflexionar sobre el motivo que te llevó a pensar en la traducción como la base de tu proyecto de vida laboral. Por experiencia, te aseguro que si no la respondes hoy, corres el riesgo de no aprovecharla al máximo y encontrarte, al final, sin rumbo fijo o con la idea de que desperdiciaste años muy valiosos.

Enlisto a continuación los más frecuentes: Sigue leyendo

Mi particular día del traductor

Este es el segundo Día del Traductor que paso en este tipo de redes sociales. A pesar de la poca frecuencia con la que he publicado (y por qué no, escrito), pensé en que era adecuado escribir por acá, aunque sea para saludar y para hablarles un poco un poco sobre la experiencia «traductoril» que he adquirido en este año que ha transcurrido.

Si bien el servicio social en la preparatoria (o bachillerato) me sirvió para darme cuenta de que no deseo ser profesora de tiempo completo y me quitó tiempo para dedicarme a otras actividades que tuvieran relación con mi carrera, también pude experimentar un poco aquéllo en lo que consiste la carrera: ese encargo de traducción inversa del historial médico con el cual aún alucino (¡mi primer encargo y era sobre medicina! ¡Nada me pudo hacer más feliz!) y el proyecto de investigación de la facultad. De este último he querido hablar desde que fui aceptada, pero las tareas no me han dado tiempo ni de pasarme por acá ni de avanzar en mi labor, pero vale, aquí voy:

La facultad tiene la intención de promover la investigación en la traducción inversa de crítica literaria, para así poder crear nuevas teorías de traducción (si se da el caso, que espero que sí). No sé si lo mencioné por acá, pero también la traductología me llama la atención, así que pensé que este proyecto sería ideal no solo para apoyar a la facultad en el proyecto, sino para redescubrir lo que había llamado tanto mi atención en las lecturas. Un buen día fui, se me proporcionó el texto con el que debo trabajar y se me indicó que debía agregar los comentarios pertinentes en cuanto a lo que se me dificultara o me pareciera llamativo y cómo logré resolverlos. Si bien apenas llevo tres párrafos traducidos, me ha encantado trabajar con crítica literaria, a pesar de que todo lo relacionado a la traducción literaria es lo más popular entre muchos traductores mexicanos. Espero continuar aportando todo lo que me sea posible, solo me gustaría tener más tiempo disponible para este trabajo. Como buena traductora, debería saber organizarme, pero estoy trabajando en ello.

Y con esta satisfacción, les deseo un gran día de San Jerónimo: nuestro día. Espero que tengan un día de mucho trabajo (al final de cuentas, es lo que a ustedes les fascina), y si no, ya verán que pronto llegará algo. También estoy a la espera de una nueva oportunidad. 😉

¡Feliz día!

El vocabulario en la traducción

Para poder llevar a cabo una buena traducción, no solo basta tener una ortografía impecable o conocimientos sobre el tema que aborda el texto, además de su contexto: también es de suma importancia la cantidad de vocabulario con el que se cuenta (sé que estoy dejando de lado otras especificaciones, pero menciono por ahora los más importantes).

Sobre el vocabulario, no solo cuenta la terminología correspondiente, sino también aquél que has conocido y con el cual has convivido a lo largo de tu vida. Muchos hablan de que una determinada cantidad de palabras forman el vocabulario cotidiano de una persona (hay quienes hablan del uso diario de mil palabras [1]; los más fatalistas mencionan que los mexicanos empleamos, en promedio, 150 palabras [2] solamente), pero nosotros como traductores no tenemos únicamente la responsabilidad sino la obligación de ir más allá de estos límites, tanto en el idioma de origen como en la lengua meta o nativa. Si no, corremos el riesgo de quedarnos estancados en algo parecido a una neolengua orwelliana, dado que estaremos imposibilitados para transmitir el mensaje que el autor en la lengua original quiso expresar.

Me parece pertinente mencionar lo anterior porque en varias clases he escuchado extractos de traducciones de jóvenes estudiantes; cuyo vocabulario, al parecer, se ha restringido a las mismas palabras que empleamos en nuestra vida diaria. Tanto, que para cuando se menciona el participio del verbo ‘to say’, la traducen siempre por el participio del verbo ‘decir’, y siempre es la misma opción. Otra que recuerdo a menudo es la del verbo frasal ‘to ask for’, cuando tiene diversos equivalentes como el verbo ‘pedir’ o ‘provocar’, y los jóvenes estudiantes lo interpretan como ‘preguntar por’ –si bien no es incorrecto, es cierto que hay muchos verbos de dónde escoger.

Lo que puedo recomendar desde mi posición de estudiante es lo siguiente (y puedo afirmar que es lo que sugerirían varios profesionales): leer. Leer al menos cinco páginas de una novela al día, o unas cuantas de un texto del tema de tu preferencia.
Destacar las palabras desconocidas y armar un glosario con ellas también es muy enriquecedor a largo plazo. ¿Y por qué no ir más allá? Vale la integración de ese nuevo vocabulario a nuestra rutina aunque nos miren con susto (lo digo por experiencia propia, jaja).

¡Y cómo olvidar las expresiones idiomáticas! Con una experiencia previa en el idioma de origen y en la reflexión de su cultura, puedes ser capaz de identificar frases que solo tienen sentido dentro de ella. Como experiencia personal, comento que me encanta recolectar frases idiomáticas del inglés, investigarlas y tenerlas archivadas en un documento de Excel hasta que encuentre un mejor programa para almacenarlas.

Aquí se termina la entrada, la cual va dirigida especialmente a estudiantes noveles de la carrera. Cualquier aporte adicional es bienvenido (sé que pude haberme saltado cualquier otro detalle). Tengan por seguro que esta entrada pasó por una previa revisión, en la cual se sustituyeron varias palabras por otras opciones.

Muchas gracias por leer.

PD. Sí, aún vivo. Aún pienso en este pequeño blog y estoy escribiendo otra entrada para actualizar cuanto antes. No prometeré actualizaciones periódicas porque estaría mintiendo, jaja.